Estimados compañeras y compañeros:

El pasado viernes 22 de noviembre se presentaba por las Secciones Sindicales, un escrito a la Dirección de RR.HH. de la Empresa, con una propuesta de negociación sobre un posible Acuerdo de prejubilaciones. Desde la Sección Sindical de CGT en CLH queremos reafirmar nuestra disposición a la negociación del mismo.

Ahora bien, entendemos que dicho Acuerdo ha de resultar beneficioso para aquellos/as compañeros/as que estén en disposición de acogerse al mismo, pero en ningún caso puede suponer un empeoramiento de las condiciones laborales en la Empresa: destrucción de empleo, mayor carga de trabajo, pérdida de seguridad,…

Por tanto, nos sumamos -junto con las demás Secciones Sindicales con presencia en la Compañía- a una propuesta realista de Plan de Prejubilaciones que consideramos favorece al conjunto de trabajadores/as de CLH. Con esta propuesta queremos dejar patente nuestro compromiso con la búsqueda de las mejores condiciones para aquellos/as compañeros/as que puedan pasar a situación de jubilación parcial, y con la defensa de los puestos de trabajo existentes en la Compañía.

Hablamos de negociación, sin imposiciones ni engaños. Y nos vienen a la memoria los episodios de simulacro de negociación que interpretó la Empresa a finales del mes de marzo. En aquellas fechas las conversaciones no llegaron a ningún sitio porque la Empresa se empecinó en meter en el mismo paquete, jubilaciones parciales, desconvocatoria de paros en Tarragona y modificación del Convenio en lo relativo a mayor polivalencia y “puesto único” en el Grupo Profesional de Especialistas. Se trataba de una proposición con trampa: o aceptábamos cambiar el Convenio o no habría renovación del Plan de jubilaciones. Evidentemente la Empresa ya se encargó -a través de sus jefaturas- de extender la idea de que los sindicatos no habían querido negociar, cuando realmente lo que no hicimos fue ceder al chantaje y a las presiones de la Empresa. Todo está documentado por escrito, con más cruce de correos (de ambas representaciones exponiendo sus planteamientos) que chistes malos en los e-mails de Urdangarín.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, partimos de la base de que cualquier baja de un compañero/a (amortizar su puesto) por falta de trabajo efectivo y contenido, es una capitulación sindical y un fracaso para una pretendida “gestión responsable basada en valores y principios”. Por ello, y en primer lugar, se debe garantizar como recoge el Convenio, “la búsqueda de empleos alternativos para el personal sin ocupación”, máxime teniendo en cuenta el numeroso personal subcontratado que viene prestando sus servicios en la Empresa durante años.
Como resulta obvio, para poder debatir a fondo cualquier propuesta hay que garantizar el acceso a la información relevante en este asunto, y acabar con el apagón informativo a los Sindicatos. Datos inexcusables que la Empresa tiene que poner encima de la mesa de negociación: estructura organizativa de la Empresa y plantilla objetivo para el periodo de vigencia que tuviera el Acuerdo; vacantes actuales, previstas y las que se produjeran como consecuencia de las posibles bajas con necesidad de reposición; número de excedentes actuales y previstos por grupos profesionales y centros de trabajo; planes de formación previstos para cubrir vacantes, posibles traslados e incorporaciones de CLH Aviación; etc. No estamos pidiendo nada extraño ni confidencial.

Por otra parte, tal y como hemos señalado en la propuesta sindical conjunta, consideramos que criterios tan básicos como la voluntariedad del trabajador/a de solicitar acogerse al plan y la universalidad no discriminatoria, son fundamentales para preservar los derechos de todos los trabajadores/as de CLH que pudiesen acogerse a este posible Acuerdo.
Se debe garantizar, asimismo, que las prejubilaciones con contratos de relevo se ofrezcan a todo el personal afectado en las mismas condiciones y que sea el trabajador el que elija, en todo caso, cuál es el porcentaje de su jornada que quiere que se reduzca dentro de las posibilidades que ofrece la legislación.

De la misma manera, valoramos positivamente la posibilidad de establecer un incentivo económico que prime la decisión voluntaria del trabajador/a de acceder a la jubilación anticipada (a partir de los 63 años que establece la legislación).

En cuanto a las bajas incentivadas, se tiene que asegurar un tratamiento homogéneo para tod@s, y en condiciones iguales o muy similares a las que se han venido produciendo en los últimos años. Creemos que no es razonable pretender negociar a la baja, en detrimento de lo acordado en el Convenio Colectivo de CLH, en concreto en su Disposición Transitoria Décima: “Para el personal no incluido en la estructura organizativa, la Compañía mantendrá el plan de bajas incentivadas con las condiciones y criterios que se vienen aplicando en la actualidad (…)”. Tampoco la gravedad de la situación lo requiere: los resultados económicos de la Empresa se mantienen (con unos beneficios netos en el año 2012 de 148 millones de euros y buenas expectativas para el presente ejercicio) gracias a los aumentos exponenciales de la productividad de los trabajadores en los últimos 20 años, que han permitido incrementar de manera muy considerable la actividad de la Compañía con plantillas cada vez más exiguas.

Por otro lado, ante la propuesta publicitada por la Sección Sindical de CCOO de poner en marcha una “comisión interna de afectados”, manifestar que si bien respetamos las diversas iniciativas que puedan surgir (o ser alentadas) para defender intereses particulares de algún colectivo, desde esta Sección Sindical preferimos buscar el mejor acuerdo posible entre tod@s y para tod@s. Esta ha sido, es y será la política sindical de CGT.

Sin embargo, lo que no es admisible es la salida de pata de banco de algún espontáneo, intentando reunir fuerzas entre los trabajadores no para apoyar a los sindicatos y a los representantes legítimamente elegidos, sino para atacarlos, desacreditarlos y poner en cuestión su capacidad negociadora. Un francotirador del “qué hay de lo mío”, con el punto de mira desenfocado, que le hace el caldo gordo a la Dirección de la Empresa. Habrá que decirle, pese a ser analista de laboratorio, que los experimentos mejor con gaseosa. Y como coro acompañante le han salido varios Jefes de Instalación y de Turno (en edad de merecer, claro está) instigándonos a los sindicatos en el papel de conseguidores de bajas y liquidadores de empleo. Incluso alguno se ha venido arriba y nos descubre las cartas marcadas de la baraja: “La empresa tiene un Proyecto Tecnológico en marcha que puede permitir que no se interrumpa el proceso de las prejubilaciones”. Remotización lo llaman otros.

Seamos, pues, adultos. No traslademos nuestras frustraciones ni nuestros anhelos personales a los sindicatos, en forma de pretendidas “demandas colectivas”. ¿De verdad es tan grave, con la que está cayendo, trabajar hasta la jubilación en un empleo digno, estable y con derechos, como para que nosotros mismos tiremos piedras contra nuestro tejado?

Los representantes de las Secciones Sindicales hemos sido elegidos por nuestros compañeros/as para defender los intereses del conjunto de los trabajadores/as de la Compañía. Este hecho, que nos da