Una
compañía extranjera de logística y varios bancos y fondos de inversión se repartirán
el 49% de CLH ABC 16/07/2001 MADRID. Javier González La
Compañía Logística de Hidrocarburos, antigua Campsa, está analizando la decena de
ofertas recibidas para repartirse el 49% de su capital, operación impuesta por el
Gobierno hace poco más de un año. Una compañía extranjera de logística y varias
entidades financieras son las que han mostrado más interés por CLH, que ha sido valorada
en unos 250.000 millones de pesetas. El BBVA, el SCH y La Caixa,
principales accionistas de Repsol YPF y Cepsa, han trabajado durante los últimos cinco
meses para buscar nuevos accionistas de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH). Hay que recordar que el Real
Decreto-ley 6/2000 limita la participación accionarial máxima en CLH al 25%, y al 45% la
participación conjunta de los accionistas con capacidad de refino en España (Repsol,
Cepsa y BP). El objetivo del Gobierno es abrir el accionariado de CLH a otros operadores o
entidades para aumentar la competencia en el sector de la distribución de hidrocarburos y
sus derivados. Sus actuales accionistas suman el 99,2% del capital. Con el citado reajuste,
Repsol pasará del actual 61,5% al 25%, Cepsa del 25,1 al 15%, BP del 7,6 al 6% y Shell
mantendrá el 5%. ACABÓ EL PLAZO La intención de CLH es
adjudicar entre diversas compañías del sector y entidades financieras el 49% de las
acciones. Sólo saldría a Bolsa el paquete de títulos que no fuese adjudicado. El pasado lunes terminó el
plazo para que las empresas y entidades interesadas en entrar en CLH presentaran sus
ofertas. Según ha podido saber este periódico, han recibido una decena de propuestas. Entre ellas figuran la de una
operadora estadounidense de logística, una canadiense y otra holandesa. De las
presentadas por entidades financieras y bancos de negocios, destacan las de Paribas y CVC
(hace unos años adquirió Torras). Fuentes conocedoras del proceso han afirmado que la
adjudicación podría dividirse entre una compañía logística, que tendría un 25% y
actuaría de socio industrial y, el resto (24%), varias entidades financieras en paquetes
de un 5 ó un 10%. Las mismas fuentes han explicado que la operadora canadiense es la que
ha presentado una de las mejores ofertas. El interés mostrado por
compañías y entidades extranjeras obedece al hecho de que, tras modificar sus estatutos,
CLH puede estar presente también más allá de nuestras fronteras. El proceso de adjudicación
de ese 49% de CLH terminará a finales de 2001, año y medio después de que el Gobierno
aprobara el Real Decreto-ley 6/2000. VALOR DE LA COMPAÑÍA Desde un principio, la clave
de las negociaciones ha sido el valor de la compañía y, por tanto, el precio de sus
acciones. Aunque su presidente, Miguel Boyer, declaró en la junta de accionistas que «ni
sé ni quiero saber» cuál es su valoración, CLH podría valer entre 200.000 y 300.000
millones de pesetas, según diversas fuentes consultadas. Según esa horquilla, el 25%
de las acciones valdría entre 50.000 y 75.000 millones de pesetas. El capital social de la
compañía está repartido en 70 millones de acciones, de las que sólo cotizan en Bolsa
1,6 millones. Según su última cotización, 25,75 euros (4.284 pesetas), su valoración
bursátil rozaría los 300.000 millones de pesetas, 150.000 millones menos de lo que
valía a finales de mayo, cuando la junta de accionistas modificó sus estatutos.
Entonces, los títulos se cotizaban en Bolsa a 38,75 euros (6.447 pesetas). En aquella junta, Repsol,
Cepsa, BP y Shell se repartieron, a propuesta del consejo de administración, las reservas
voluntarias de libre disposición de la compañía, que ascendían a 57.055 millones de
pesetas. La base de reparto alcanzaba los 77.029 millones, de los que 60.845 millones
correspondían a un dividendo complementario y 16.184 a otro a cuenta. Los socios de CLH reducirán su participación en 2002 para acogerse a los beneficios fiscales del Gobierno
FINANZAS Y EMPRESA Estas medidas establecen que en el caso de reinversiones de plusvalías generadas en ventas realizadas por acuerdos de aplicación de las normas de defensa de la competencia, a partir de 1 de enero de 2002 en procesos de concentración empresarial se considerará que no ha existido alteración patrimonial, y la renta positiva obtenida no se integrará en la base imponible, con lo que se consigue un diferimiento en el impuesto. Con ello, el Gobierno ha querido compensar fiscalmente a unas empresas a las que se impuso unas desinversiones en el marco del paquete de medidas liberalizadoras aprobado en junio de 2000, en aras de incrementar la competencia en el sector de hidrocarburos. En el caso de CLH, el Gobierno impuso la apertura del capital de la compañía que preside Miguel Boyer, con el fin de incorporar nuevos agentes al mercado de carburantes. Esta norma establece que ninguno de los socios de CLH podrá tener más de un 25 por ciento de las acciones de la compañía. Asimismo, el conjunto de las participaciones directas o indirectas de los tres no puede superar el 45 por ciento del capital social de CLH. De esta forma, Repsol YPF, que posee un 61,5 por ciento, deberá desprenderse de un 36,5 por ciento; Cepsa de un 10 por ciento, y BP de otro 2,6 por ciento. En total, un 49 por ciento, ofertado en primera instancia a operadores petrolíferos y logísticos e inversores institucionales nacionales o extranjeros. Si las ofertas no completasen el número de acciones excedentarias, se apelaría al mercado por medio de una OPV dirigida a inversores en general, con posibilidad de tramos institucional y minorista, pudiendo incluirse un tramo especial para empleados. No obstante, es prácticamente improbable que se recurra a una salida a bolsa, dado que a finales de septiembre las propuestas de compra duplicaban ya el porcentaje accionarial ofertado. Al concurso se han presentado compañías del sector -Totalfina Elf, Galp, Agip- y bancos de inversión. La valoración que se maneja por el 100 por 100 de la compañía oscila entre 200.000 millones de pesetas (1.200 millones de euros) y 300.000 millones de pesetas (1.803 millones de euros). EL MUNDO 7/10/2001 CLH endurece las condiciones de acceso a su red El pasado mes de mayo, el presidente de CLH, Miguel Boyer, aseguró que la reforma prevista de los contratos llevaría consigo una rebaja de la tarifa logística cercana al 9%. Este abaratamiento se hará efectivo con la entrada en vigor del nuevo modelo (el 1 de enero de 2002). Sin embargo, muchos operadores que utilizan el sistema de CLH aseguran que apenas se beneficiarán de esta bajada. Fuentes del sector explican que la reforma empeorará las condiciones, sobre todo, para las empresas que importan carburantes para revenderlos en España. Cada contrato permite al operador introducir productos petroleros en el sistema de CLH (oleoductos y tanques) durante 15 días. Esta limitación dificulta la contratación de buques de gran tamaño (más rentables para el importador) ya que para depositar una mayor cantidad de productos en los tanques, el empresario en cuestión está obligado a acordar con CLH una capacidad adicional. Esta necesidad, según fuentes del sector, supone un encarecimiento cercano al 35% de las tarifas de entrada a la red logística. En la actualidad, las tasas están fijadas en 810 pesetas por metro cúbico, cantidad que se incrementaría hasta 1.095 pesetas con el nuevo contrato. Por el contrario, el encarecimiento no perjudicará tanto a las compañías con capacidad de refino (Repsol, Cepsa y BP). De las ocho refinerías que hay en España, la mitad está conectada por oleoducto al sistema logístico, es decir, sus propietarios no tienen la misma necesidad que los importadores de utilizar los depósitos de CLH. Asimismo, algunas empresas del sector apuntan que los nuevos contratos complican el procedimiento mediante el cual los importadores descargan sus buques en las instalaciones de la compañía. Los operadores hacen especial hincapié en este apartado, ya que acusan a Repsol de decidir (como principal accionista, pero también competidor) qué barcos están autorizados a descargar en las instalaciones de CLH. El nuevo modelo de contratos se encuentra ya sobre la mesa del departamento de Mario Monti, comisario europeo de Competencia. Además, este documento formará parte de la amplia investigación que la Comisión Europea está llevando a cabo sobre las actividades de CLH. Las autoridades de la competencia de la Comisión Europea están estudiando si los actuales socios de la compañía logística (Repsol, Cepsa y BP -a excepción de Shell, que no tiene capacidad de refino) han vulnerado la competencia, entorpeciendo el acceso de terceros a la red de CLH o restringiendo el tráfico comunitario. El culebrón del valor de la compañía Siguen abiertas las discrepancias sobre la valoración de CLH. En principio, se manejan dos cifras: un mínimo de 215.000 millones de pesetas y un máximo de 300.000 millones. Los candidatos que reclaman una rebaja justifican su petición en el importante desembolso que tendrán que realizar al entrar en el capital de la compañía. Miguel Boyer, anunció en la última junta de accionistas que el Plan de Inversiones hasta 2005 requerirá 76.000 millones para aumentar la capacidad de almacenamiento y mejorar la red de oleoductos. Pero la financiación de estas actividades deberá realizarse con fondos ajenos, ya que los socios de CLH decidieron repartirse en mayo las reservas de la empresa. Asimismo, desde el sector se teme que Repsol y Cepsa empiecen a dar un mayor uso a sus propias instalaciones logísticas, una vez que pierdan poder en CLH. Por esta razón, varias empresas interesadas han planteado la necesidad de que los actuales socios se comprometan, por escrito y durante un periodo determinado de tiempo, a seguir utilizando la red de CLH.
La Gaceta de los Negocios 29/09/2001 El 15 de octubre finaliza el plazo para ofertar por CLH Madrid. La apertura del capital de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) impuesta por el Gobierno en junio del año pasado ha levantado gran expectación. Según fuentes conocedoras del proceso, del que se encargan SCH, BBVA y La Caixa, alrededor de 20 entidades, españolas y extranjeras, han mostrado interés por hacerse con una parte del 49,2% del capital del que se tienen que desprender las compañías Repsol YPF - cederá el 36,4%- , Cepsa - el 10%- y BP - el 2,6%. Entre los candidatos que están dispuestos a participar en CLH figuran bancos de negocios, fondos de inversión, compañías ajenas al sector energético e incluso operadores logísticos. Tras analizar este verano la información puesta a su disposición, algunos de ellos han solicitado datos adicionales, por lo que el periodo de recepción de las ofertas vinculantes se ha ampliado hasta el 15 de octubre. Estas propuestas individuales incluirán tanto el número de acciones al que se aspira como el precio que se está dispuesto a pagar. En caso de que la demanda fuera superior a la oferta, las mencionadas petroleras tendrían que elaborar conjuntamente un mecanismo de reparto aún por definir. La idea de los vendedores sigue siendo, como ya apuntara Miguel Boyer, presidente de CLH, durante la junta general de accionistas de finales de mayo, cerrar la venta antes de fin de año. En cualquier caso, y dada la buena acogida inicial de los potenciales inversores, parece descartada la alternativa de colocar parte del capital en bolsa. La Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos aprobó el pasado 29 de marzo el Plan de actuaciones para la ampliación del accionariado de CLH, que había sido remitido al Gobierno a finales de julio de 2000. EL MUNDO 20/09/2001 La puja entre los interesados por CLH dispara el precio de la
petrolera La venta del 49% de la empresa CLH viene impuesta por el Gobierno tras la publicación del Decreto de junio de 2000 sobre medidas liberalizadoras, en aras a facilitar la incorporación de nuevos operadores al mercado de combustibles y conseguir, por esta vía, una mayor competencia en el sector. El negocio de los carburantes en España está considerado un monopolio natural, concentrado básicamente en torno a estas tres compañías. En estos momentos, el 80% de las gasolinas y los gasóleos que se consume es suministrado por gasolineras que están abanderadas o que son de su propiedad. Apoyados en estos hechos, los gasolineros y operadores independientes han denunciado en reiteradas ocasiones al Tribunal de la Competencia no sólo el control que Repsol YPF, Cepsa y BP ejercen sobre los precios sino también sobre el transporte, con un sistema de tarifas impuestas y unos contratos de abanderamiento que apenas si les deja margen de maniobra. Según el citado reglamento, ninguna de las empresas titulares podrá tener más de un 25% de las acciones de CLH. De esta forma, Repsol YPF que controla un 61,5% deberá desprenderse de un 36,5%; Cepsa de un 10% y BP de otro 2,6% del capital. A la puja han optado no sólo compañías petroleras extranjeras que están instaladas en el país y que tienen abiertas gasolineras caso de TotalFina Elf, Agip, Galp- sino también compañías del sector que quieren participar en la distribución y bancos de negocios que consideran puede ser una excelente inversión. La valoración que se ha hecho de CLH viene marcada por el precio que se fijó cuando
se vendió el 5% del capital a la multinacional angloholandesa Shell. Entonces, la empresa
logista de hidrocarburos se valoró en 1.442,42 millones de euros (240.000 millones de
pesetas). En cambio, algunos bancos de negocios sitúan esta cifra en 1.803,03 millones de
euros (300.000 millones de pesetas). El exceso de ofertas ha disparado la cotización. El Mundo. 16-7-2001Algunas
compañías interesadas se han dirigido a Bruselas para valorar las trabas que acarrearía
un posible expediente sancionador - Aún no se sabe si parte del capital tendrá que salir
a Bolsa El primer paso de la Dirección
General de la Competencia de la UE fue remitir, el pasado 5 de abril, un cuestionario a
todos los operadores que actúan en España. La intención del departamento que lidera
Mario Monti es valorar «las prácticas de CLH», según indica la misiva, «especialmente
desde el punto de vista de la competencia». Las pesquisas de la Comisión
Europea han frenado los pasos de algunos grupos extranjeros, interesados en CLH. Fuentes
del sector aseguran que, antes de emprender negociaciones con los socios, algunas
petroleras se han dirigido a Bruselas, para interesarse por la investigación, y conocer
las trabas sobre su inversión que provocaría la posible apertura de un expediente
sancionador. Además, pesan sobre CLH otras
incógnitas, que estarían resueltas de haberse aplicado a su tiempo la medida
liberalizadora aprobada en junio del pasado año. El Ejecutivo pretendía abrir con
urgencia la infraestructura logística de CLH (oleoductos y almacenes de carburantes),
hasta ahora controlada por Repsol, Cepsa, BP y Shell. El objetivo de la medida era
impulsar la competencia, haciendo un reparto más equitativo del pilar central sobre el
que se sostiene el mercado petrolero español. Negociaciones Sin embargo, aún no se sabe
cuándo se abrirá el capital. Esta operación depende de las negociaciones que están
llevando a cabo los socios (a excepción de Shell, que no está obligada a vender
acciones) con los interesados. Pero algunas compañías ven la inversión con reticencias.
Este desánimo puede retrasar aún más el proceso y obligar a los socios a sacar parte
del capital a Bolsa, en el caso de que una porción de títulos se quede sin comprador. La incertidumbre de las
petroleras se explica, primero, por el desembolso que han de realizar para hacerse con un
paquete de acciones. Y segundo, para impulsar un potente plan de inversiones que CLH
necesita poner en práctica para remodelar sus instalaciones y hacer frente al esperado
tirón de la demanda de combustible. De aquí a 2005, los accionistas
de CLH deberán gastar cerca de 76.000 millones de pesetas. Más de la mitad se destinará
a la ampliación de la capacidad de almacenamiento y el resto, se empleará en mejorar la
red de oleoductos. «El aumento de la demanda de los últimos años y la perspectivas de
crecimiento para el futuro, hacen necesario acometer un ambicioso plan de ampliación de
capacidad da almacenamiento de las instalaciones y de transporte de la red de
oleoductos», señala la última memoria de la compañía. Pero el recelo de los
interesados no sólo se explica por la cuantía del desembolso; también pesa el hecho de
que la inversión no se haya realizado antes. En este sentido se preguntan por qué quedó
en el cajón el programa estratégico que presentó en 1999 el presidente de CLH, Miguel
Boyer, que hubiera permitido emprender hace dos años la necesitada renovación. «CLH ha perdido más de un
millón y medio de metros cúbicos de capacidad de almacenamiento y necesita renovar
muchos kilómetros de tubería. Además, es necesario desdoblar muchos tramos de oleoducto
que están sobresaturados», explica un empresario del sector. Asimismo, algunas petroleras se
quejan de que Repsol, Cepsa y BP se hayan repartido todas las reservas de CLH antes de
iniciar su parcial retirada, lo que obligará a acometer el plan estratégico 2001-2005
con fondos ajenos. El pasado 29 de mayo, durante la última junta de accionistas anterior
a la remodelación del capital, se distribuyó un dividendo de 77.029 millones de pesetas.
Una parte de ellos (19.974 millones) procedía de los resultados del ejercicio, y el resto
(57.055 millones) de las reservas voluntarias. Este reparto permitió a Repsol embolsarse
47.372 millones; a Cepsa, 19.334 millones; y a BP, 5.854 millones. En principio, las tres
compañías aseguran que seguirán contando con CLH para transportar sus productos. Sin
embargo, desde el sector se teme que, al perder peso en el capital, éstas comiencen a
sacar más provecho a sus propios canales, lo que implicaría una pérdida de negocio para
CLH. Repercusiones
de un histórico cambio de siglas Entre Campsa y CLH median 66
años y un complicado proceso de desmonopolización. Podría decirse que la segunda
compañía es la hija menor de la primera. CLH nació el 14 de enero de 1993, fruto de la
escisión de los activos de Campsa en dos partes. Unos días antes, el 22 de diciembre de
1992, la ley 34/1992 de Ordenación del Sector Petrolero había declarado la extinción
definitiva del monopolio petrolero, que desde 1927 controlaba la Compañía Arrendataria
del Monopolio de Petróleos SA (Campsa). La liberalización del mercado
español de los carburantes se llevó a cabo dividendo en dos partes el negocio de Campsa:
por un lado, los activos de comercialización (gasolineras), y por otro, la red
logística. El monopolio fue valorado en unos 100.000 millones de pesetas. El segundo paquete era el más
pequeño. Fue traspasado por unos 30.000 millones a Repsol, Cepsa y BP (más tarde
entraría Shell) y dio lugar al nacimiento de la CLH actual. El primero tenía un valor
aproximado de 70.000 millones. Esta mayor cuantía provocó su división, con el doble
objetivo de facilitar la compra a las petroleras propietarias de refinerías y de
fragmentar así el mercado de la distribución en varias empresas que compitieran entre
sí. |
Las
petroleras valoran CLH en un mínimo de 215.000 millones
Repsol obtendrá más de 125.000 millones con la desinversión
JUAN T. DELGADO
MADRID.- Los propietarios de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) han comenzado
a perfilar la venta obligada de parte de las acciones que poseen en la empresa española.
En principio, Repsol, Cepsa y BP parten de una valoración cercana a los 215.000 millones
de pesetas para el total del capital de la compañía que gestiona la red de transporte y
almacenamiento de los carburantes en España.
Esta es la cifra que las petroleras están barajando en los
contactos que mantienen actualmente con los interesados en entrar en CLH, una vez que los
tres socios realicen la desinversión que le exige el real decreto de medidas
liberalizadoras que aprobó el Gobierno el 23 de junio de 2000.
La valoración no es definitiva, sino un punto de partida, ya que
el valor de las participaciones se decidirá sobre la marcha y dependerá de las
negociaciones de cada petrolera con sus respectivos compradores. Sin embargo, los 215.000
millones de pesetas sirven para calcular cuánto obtendrán, como mínimo, los vendedores
con la desinversión.
Partiendo de esta cifra, el 36,5% que venderá Repsol (hoy posee el
61,5% del capital) está valorado en 78.475 millones de pesetas, a los que hay que sumar
los 47.372 millones procedentes del reparto de beneficios acordado en la junta de
accionistas de CLH, celebrada ayer en Madrid.
Cepsa recortará su participación desde el 25,1% actual al 15%, lo
que le supondrá unos ingresos aproximados de 21.700 millones de pesetas. A ellos, la
segunda petrolera española añadirá 19.334 millones en concepto de dividendos. Por su
parte, BP se desprenderá del 2,6% de CLH (hoy controla el 7,6%), obteniendo 5.590
millones con la venta, más 5.854 millones de dividendos.
Las tres compañías ya han iniciado los contactos con las grandes
petroleras extranjeras. Tal es el caso de Agip, Totalfina Elf o Galp. Otra parte de los
activos irá a parar a los operadores petroleros y logísticos que ya actúan en España,
y a accionistas institucionales.
La razón de valorar a la baja CLH y de aprobar un reparto de dividendos con cargo a fondos propios (que dejará a la empresa sin reservas voluntarias) se justifica, según los actuales propietarios, en la necesidad de abaratar el precio de las participaciones, para facilitar la entrada a los nuevos socios.
Sin embargo, al vaciar sus reservas voluntarias, CLH tendrá que
hacer frente ahora con recursos ajenos a un plan de expansión y remodelación de sus
instalaciones en el que gastará 75.500 millones de pesetas de aquí a 2005.
La reestructuración no se producirá hasta el año que viene, y
CLH no sacará ningún porcentaje a Bolsa a menos que los propietarios no consigan vender
directamente todas sus acciones. Los contactos con los interesados acaban de comenzar. Las
petroleras prevén iniciar el proceso de selección de ofertas en el tercer trimestre.
Cambio de táctica
CLH cambia de táctica al dar entrada a operadores independientes
que poseen terminales en la costa e importan carburantes para revenderlos.
Hasta ahora, la empresa logística había negado el acceso a las
compañías que pidieron solicitud para la utilización de sus oleoductos, y que estaban
obligados a hacer el transporte por carretera.
La empresa presidida por Miguel Boyer también aprobó ayer una
rebaja media del 9% de su tarifa básica, que entrará en vigor en las próximas semanas.
| CINCO DÍAS. Mayo - 2001 El Gobierno aprueba el plan para dar entrada a nuevos socios en CLH Repsol YPF y Cepsa, que controlan el 86%, procederán a una venta común Carmen
Monforte. Madrid. Economía ha dado vía libre al
plan para abrir el capital de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) a nuevos
accionistas, ahora controlada por Repsol YPF y Cepsa. Éstas procederán a una venta
mancomunada después de que varios bancos de negocios calculen el valor de la compañía.
Hace menos de un año, Repsol lo estimó en 300.000 millones. La Comisión Delegada para Asuntos
Económicos aprobó en su reunión del 29 de marzo un plan para dar entrada a nuevos
socios en la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH). Según comunicó ayer la
Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el Ministerio de Economía le notificó
hace escasos días que el Gobierno ha dado luz verde al llamado Plan de actuaciones para
la ampliación del accionariado de CLH. Esta compañía, que mantiene el
monopolio de la red de oleoductos española, está controlada por el grupo Repsol YPF (que
tiene un 61% del capital) y en ella participan también Cepsa, con un 25%; BP, con el
7,6%, y Shell, que tiene un 5%. Según la escueta nota difundida por la CNMV, estos
accionistas también han notificado que van a iniciar, "en los próximos días,
contactos con operadores petrolíferos, logísticos y potenciales inversores
institucionales", para recabar "su interés en participar en el proceso de
ampliación del accionariado de CLH". Medidas urgentes La aprobación de este plan responde
a lo establecido en el decreto de Medidas Urgentes de Intensificación de la Competencia
aprobado por el Gobierno el 23 de junio del año pasado. En él se establecían dos tipos de
limitaciones a los actuales socios: ninguno podrá tener más del 25% del capital y entre
las tres compañías de refino que actúan en España (Repsol YPF, Cepsa y BP) no pueden
controlar más del 45%. El decreto exigía a las empresas accionistas que en el plazo de
dos meses debían presentar un plan de desinversión, siempre sobre la base de aquellas
limitaciones. Las compañías así lo hicieron a finales de agosto y, entre las opciones
que presentaron a Economía, estaban la venta directa del 55% del capital a operadores
petrolíferos (en la actualidad hay casi 40 en España), logísticos e inversores
institucionales. Y, en caso de que no se consiga colocar todo este paquete de acciones
directamente (algo probable), el resto se colocaría a través de una oferta pública de
venta de acciones (OPV) entre distintos inversores. En estos momentos una parte
minúscula del capital de la compañía, que no supera el 0,5% del capital procedente de
viejos accionistas, está en Bolsa. Por esta razón es un valor sin liquidez ni
movimiento. Fuentes de las empresas aseguran que
el proceso de venta estará liderado por la compañía que preside Miguel Boyer, pero se
hará mancomunadamente entre los socios "para evitar que haya tres procesos de venta
paralelo" y obtener un mismo precio. Aunque en el caso de Repsol su
participación máxima debe bajar hasta el 25%, en el de Cepsa la desinversión debe ser
proporcional. En esta compañía calculan que su participación en CLH pasaría del actual
25% a un 15%, aunque dependerá de la demanda en el proceso de venta directa. Por su
parte, BP podría reducir su capital al 6%. En el caso de Shell, ha dejado claro que ni
está obligada a vender ni tampoco comprará. Teniendo en cuenta que Economía no ha hecho
matizaciones al plan, en el sector dan por hecho que ha aceptado el presentado por las
empresas. Proceso abierto Además del inicio oficial de
contactos con los operadores interesados (en su día, se señaló entre ellos a Texaco y
Galp), CLH va a pedir a varios bancos de inversión que procedan a realizar una
valoración de la compañía. El pasado mes de agosto, cuando Economía recibió el plan
de los accionistas de CLH, se apuntó una valoración de entre 300.000 millones de
pesetas. De hecho, Repsol YPF calculó que las plusvalías obtenidas por la reducción de
su participación en la compañía le proporcionaría unas plusvalías de 58.000 millones.
Respecto a los potenciales socios, en Repsol YPF aseguran que una cosa es el interés que
se haya podido mostrar y otra muy distinta "comprar finalmente". Aunque la medida, incluida en el decreto de junio, persigue una apertura del mercado abriendo el capital de la empresa que controla la red de distribución, en las compañías aseguran que el acceso a esta red es libre. "Ser accionista no es condición para acceder a ella". |
EL PAÍS. Domingo, 17 de junio de 2001
| Repsol, Cepsa y BP se reparten la tarta de CLH |
| Las refinerías 'rescatarán' 57.000 millones de reservas como dividendo extraordinario |
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RAMÓN
CASAMAYOR En contra de su voluntad, las tres compañías de refino que operan en España, y que comparten la titularidad de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) junto con Shell, ceden parte de sus acciones, aunque será difícil que pierdan el control de la empresa. Antes se repartirán como dividendo extraordinario los 57.000 millones en que han valorado las reservas voluntarias. Las exigencias planteadas el verano pasado por el Gobierno para tratar de potenciar la liberalización del sector de distribución de los combustibles se han traducido finalmente en unos acuerdos alcanzados entre el Ejecutivo y las empresas propietarias de la Compañía Logística de Hidrocarburos, CLH, que acapara el 80% de los almacenamientos existentes y el 100% de los oleoductos. Repsol, Cepsa y BP, las tres firmas refineras que operan en España, a las que acompaña Shell con un 5% del capital de CLH, deberán ceder la mayor parte del mismo, pero mantendrán el 45%, lo que les permitirá seguir disfrutando de una clara posición de control. En cuanto a los nuevos accionistas a los que se ofrece el
49%, se pretende en primer lugar dar entrada a operadores presentes en el mercado
español, así como a operadores logísticos extranjeros, para evitar la concentración en
CLH de toda la capacidad logística actual; en un segundo escalón, se trata de atraer a
socios financieros que velen por la rentabilidad del negocio y, finalmente, si fuera
necesario, se ofrecería un paquete restante al mercado minorista mediante una oferta de
venta de acciones (OPV). Los bancos de negocios del BBVA y La Caixa, en el caso de Repsol
y BP, y del BSCH, en Cepsa, tratan estas semanas de colocar colegiadamente estas acciones.
CLH dispone del 80% de la capacidad de almacenamiento instalada en España y del 100% de los oleoductos, y sus responsables hacen gala de una política totalmente transparente y equitativa a la hora de aplicar unas tarifas 'iguales para todo el mundo'. Aunque son distintas -superiores- para los productos que llegan a la red desde un buque tanque y los que se incorporan desde las refinerías, con una diferencia que los importadores consideran excesiva. La liberalización iniciada hace unos años en distintos sectores productivos tenía como fin la introducción de la competencia en los mismos y, por consiguiente, la reducción de los precios. Sin embargo, la realidad es algo más tozuda y las circunstancias han llevado a una escalada en el precio de los combustibles desconocida desde la guerra Irán-Irak y la invasión de Kuwait 10 años después. El Ejecutivo actual insiste en sus sus intenciones de neutralizar estos incrementos y hace ahora un año publica un decreto que obliga a desinvertir parcialmente a los socios actuales en contra de su voluntad. No hay que olvidar que durante los casi dos lustros de vida de la compañía han obtenido unos beneficios superiores a los 20.000 millones de pesetas la mayor parte de los ejercicios, a los que se añaden este año 57.000 millones de las reservas voluntarias que no están dispuestos a repartir con los nuevos socios y a los que se sumará también la cifra que obtengan por el 45% de la compañía que se pone en venta. Las primeras estimaciones han fijado para la misma un valor de 215.000 millones de pesetas. Algunos de los titulares de las compañías independientes han calificado esta actitud de 'depredadora', completando la crítica con una actitud de abandono de algunas instalaciones, de la flota de buques -se ha pasado de 35 a 8- y de reducción de la capacidad de almacenamiento, con la finalidad de frenar la incorporación de nuevos operadores. Por su parte, los responsables de CLH destacan las multimillonarias cifras invertidas, 171.500 millones en oleoductos y almacenamientos desde 1985 y la disminución del número de buques tanque, cuando su eficacia y rentabilidad fueron superadas por la ampliación de la red de oleoductos. En cuanto a la reducción de la capacidad de almacenamiento total en 800.000 metros cúbicos, responde, según el presidente de CLH, Miguel Boyer, a la disminución de la demanda de fuelóleo, que ha liberado 1.800.000 metros cúbicos, de modo que, para las gasolinas, gasóleos y queroseno -que son los productos que importan hoy día-, el hecho anterior y los 88.800 millones de pesetas en inversiones, han hecho que la capacidad de almacenaje para estos productos haya aumentado un 24%. Y añade que las negociaciones que se están manteniendo con operadores logísticos independientes, para que puedan conectar sus terminales de descarga y sus depósitos a la red de CLH, permitirán aumentar aún más la capacidad logística en beneficio de los operadores no refineros. Miguel Boyer defiende asimismo con firmeza la importancia de la próxima reducción media de la tarifa en un 9%, que dejará el margen de explotación al mismo nivel que el de TRAPIL, homóloga francesa de CLH, a pesar de que la estructura industrial de ésta es mucho más favorable, pues no necesita mover productos diferentes por los mismos oleoductos y su inmovilizado bruto es seis veces menor que el de CLH, con lo que los costes de amortización son de seis a ocho veces mayores para CLH. Los operadores independientes, que sitúan los precios de CLH dos veces y media por encima de la media europea y más de cinco veces superior a la de Estados Unidos, dicen que la bajada es insuficiente. Para Boyer, sin embargo, 'con el cambio de estructura y la reducción adicional, que entrará en vigor en un mes, las tarifas de transporte serán plenamente competitivas con las de cualquier operador logístico europeo que preste los mismos servicios'. De cualquier manera, la incidencia de esta tarifa en el precio final del combustible es mínima -menos del 1%- y se ha reducido el 62% en pesetas constantes desde 1993 (ver cuadro adjunto). Se espera que eso ayude a los operadores comerciales, cuyos beneficios se han convertido en pérdidas, tras la última escalada del precio del crudo, hasta el punto de que dos de las compañías comercializadoras más importantes que operaban en España, Conoco y García Munté, tiraron la toalla el año pasado al no contar, como las refinerías, con el margen de refino para compensar el margen negativo de comercialización. En algunos países como Alemania, los organismos responsables obligaron a las principales operadoras a repercutir en los precios finales la subida del crudo para garantizar la existencia de las compañías independientes. Según señala la Comisión de las Comunidades Europeas en un cuestionario en el que recaba información sobre el mercado español y el posible abuso de posición de dominio por parte de CLH, 'la experiencia de los Estados miembros demuestra que los mercados en los que están presentes operadores independientes no integrados con un poder de compra importante tienen un funcionamiento más competitivo que los mercados en los que sólo están presentes compañías petroleras integradas'.
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